viernes, 14 de abril de 2017

Distopía actual

Estamos acostumbrados a añorar realidades distintas a las que vivimos sin observar que podríamos estar encerrados, aunque no en la posición deseada, en ese sueño utópico. Así, la humanidad ha estado aferrada a llegar a un grado de perfeccionismo, tanto espiritual como materialista, para construirse a si misma como individuo y como ente social. Empero, sin darnos cuenta de nuestra actualidad, enfrascados en nuestra cotidianidad y quejas, no nos estamos dando cuenta de la suerte utópica o distópica en la que vivimos, o será posible que si nos estamos dando cuenta y no nos gusta o nos aburre, por lo que nuestro comportamiento refleja ese sentimiento de aberración hacia nuestra propia existencia. 
Las realidades plasmadas en las historias de "1984" y "Un mundo feliz" podrían ser la explicación del escenario actual, donde el individuo se siente inconforme de su pseudo- o cuasiperfecta sociedad y lo enfrenta, sin embargo no es que se sienta inconforme sino que se encuentra en un estado de rechazo y desaliento hacia si mismo y hacia sus congéneres lo que provoca la confrontación contra el sistema, sin detenerse a pensar que su realidad es necesaria para su propia existencia. Hoy en día, vivimos en una distopía que poco podríamos cambiar y aunque quisiéramos, es la propia construcción del pensamiento distópico generalizado que, buscando autoconservarse, nos reintegraría o eliminaría usando cualquiera de los artilugios actuales. Siendo esto una realidad, por más que gritemos, el único sonido que emitiríamos sería el silencio. 
Entonces ¿que pronóstico de cambio podríamos esperar para nuestra sociedad? Ninguno, solamente el inevitable fin que la naturaleza imponga. ¿es el quietismo una posible forma de combate? Es posible, aunque ominoso, porque "no hacer nada puede ser muy productivo". 

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Destinado al olvido

Objetos andantes sin líquido,
sin sólido, sin miradas,
flujo de sangre destinado al olvido,
electricidad remanente empujada a la nada.

Y el vacío se llena con la nada,
se llena de recuerdos perecederos,
de actos de presencia aislada,
pero avanza, con objetivos sueltos.

La inmaculada creencia del éxito
crece falladamente en la ansiada luz
que baña a un oscuro ejercito
lleno del vacío que llena pus.

Modulante de voces sin sonido,
gritos desesperados de presencia
que exigen su lugar corrosivo,
aclaman su temor al olvido.


No hay existencia...

El día no sonríe ni da señas de vida,
nada vuela ni crece en lo abstracto
de la distorsionada apariencia sufrida,
todo muere a la vista y al tacto.

No hay existencia que permanezca
ni permanencia que exista,
desaparecemos en la oscuridad puberta,
singularizamos instantáneamente, sin alma a la vista.

¡Qué alguien exponga nuestro surgir,
nuestra ansiedad momentánea!
¡por favor, que nos descubran ya!¡aquí!
Antes que empecemos a partir...

A partir, ¿hacia donde? ¿Venir de que?
Que el aislamiento nos enseñe
el origen del porqué,
antes, antes, antes que la nada nos adueñe.

Volatilizamos de la nada
como experimentos resueltos,
¡la muy maldita nos reclama!,
nos arrebata de la vida, muertos.

Lamentablemente no estamos en este lugar,
pero tampoco estamos en la nada,
inmóviles, inertes, efímeros, existentes sin paz,
sin consciencia ni samsara

Sin bienaventuranza, solo una biología fugaz,
sin demonios, sin ángeles, sin alma.
No hay, pero estás.
No vives, ni mueres, estas en calma.